Surviral

Confit de desconfinamiento

El ingrediente estrella de la cocina exitosa en tiempos del confinamiento de varias semanas: ¡la sorpresa!

Abrimos la nevera… Eh… Sí… Bueno…

Abrimos los armarios… Sí… Bueno…

 

Y allí nos encontramos, de hombros caídos al ver en nuestras estanterías, cajones y armarios diversos lo que habíamos almacenado; aunque ya con algo menos de frescor… Seamos sinceros, ¡lo que suele quedar en las estanterías es lo que menos nos gusta! ¿Para qué engañarse? Lo que más nos gusta, lo que nos hace la boca agua, ya lo hemos devorado, engullido, tragado… A veces, incluso sin darnos cuenta…

 

Así que, ¡qué remedio!; los productos que volvemos a descubrir —a veces, llenos de consternación: «¿para qué compraría yo palmitos en abril del 2016?»— no son siempre lo más apetecible de la cocina.

 

No obstante, como buenos pacientes, hay que seguir las recomendaciones médicas: para que funcione bien el cuerpo, hay que comer «de todo»; ¡y las sobras también entran dentro de ese «todo»!

Ante esta realidad, tan solo nos queda una solución para recuperar la motivación: ¡hay que trabajar con el elemento «sorpresa»!

La sorpresa puede lograrse de forma técnica. Cada plato se caracteriza por los gustos de cada uno, que varían de una persona a otra. ¿Cómo, entonces, dejarlos contentos a todos? No existe ninguna receta que tenga éxito universal. Por tanto, no queda otra que elegir.

 

Ve a buscar un trozo de papel y un lápiz para apuntar los alimentos que consumes habitualmente… ¿Ves? Casi siempre se van repitiendo las cosas una semana tras otra…

 

Y lo mismo pasa con lo que no nos gusta y lo que no nos entusiasma. En el caso de estos últimos alimentos, la lista se alarga un poco… ¡Allí ya tenemos un posible primer paso!

Ahora, tachamos de la lista todos los platos precocinados… «¡Pero si nos hemos quedado sin nada!»

En realidad, ahora nos quedan aspectos como la forma de cocción, la elaboración de los platos… Y eso nos ayuda a darnos cuenta de que lo que nos gusta suele estar (normalmente) ligado a una preparación o a una forma de cocinar  concreta.

 

Centrémonos, pues, en los opuestos, para atraer el elemento sorpresa que generará reacciones inesperadas. Si te gustan los guisados, ha llegado el momento de preparar un wok o de ponerse a freír a la sartén. Si te gustan los platos al vapor, ahora toca hacer cosas a la plancha, tostar, macerar o asar.

En resumidas cuentas, para hacer de estos platos un manjar apetecible, sírvete de unos pocos alimentos y cocínalos de una forma que no se te antoje «natural».

La sorpresa se encargará de aliñar y dar sabor a tus platos. Hablando de sabor: ¡no te olvides de cambiar también de condimentos y saborizantes, o, si no, de no añadir ninguno!

 

¿No sabes por dónde empezar? Ve a buscar una patata. Es lo más básico de la gastronomía y hay mil y una formas de prepararla:  patatas fritas, patatas al vapor, con una gotita de aceite de oliva y pimienta, con un par de granos de sal gorda; a la sartén, gratinadas y, si tienes un jardín o un balcón, a la brasa, al estilo barbacoa.

 

Pasa lo mismo con la pasta. Si te gusta la pasta blanda y jugosa, cocínala al dente; si prefieres comértela caliente, prueba a preparar pasta fría como se hace en la gastronomía japonesa, en la que se coloca sobre un plato y se devora con palillos después de sumergirla en un cuenco de caldo claro también frío. A mí me encanta así. Pero la pasta también se puede hacer frita, se puede hacer en forma de croqueta (con cebolla, ajo y perejil) y en tortilla.

En definitiva, ¡haz lo contrario de lo que sueles hacer habitualmente en la cocina!

Y, además, ¿sabes qué? Que esta receta sirve para casi todo en la vida.

Slimane Hamadache | Redactor, Cocinero

Jefe de cocina vegano y profesor de taichí. Trabaja en el ámbito de la producción y actuación teatral como aficionado.

Copy link